jueves, 5 de abril de 2007

DANTE CABOS YEPEZ

Escribe: Blasco Bazán Vera

Este escritor nació en San Pedro de Lloc, Prov. De Pacasmayo el año 1942. Cursó la primaria en el glorioso 231 y la secundaria en la “José Andrés Rázuri”, ambos colegios de su ciudad natal. La superior la hizo en la Universidad de Trujillo llegando a graduarse de Médico Siquiatra.

En 1994 publicó su poemario “Poemas existenciales”, en 1995 “Poemas existenciales II”, en 1996 el poemario “El despertar de la noche”, en 1998 el poemario “Los sueños de María” y por último el 2006 publicó “Llenando el vacío”.

“Llenando el Vacío”, es un libro de más de 130 páginas donde se dan cita casi la totalidad de las fuerzas del alma. Al concluir su lectura podríamos afirmar que cada una de aquellas fuerzas es dispareja cumpliendo su misión, dan la impresión de que suenan diferente pero para el hombre que las conoce las recoge y cual hábil conductor las coloca en la línea exacta del pentagrama de la vida transformándolas en sutil orquesta capaz de ejecutar brillantes melodías.

Debo declarar que para mí no me ha sido difícil comprender el contenido de este libro. Quizá el hecho se docente han permitido comprenderlo con devoción. En él he podido ver a los grandes y pequeños actores que somos en este gran teatro del mundo. El espíritu se sublimiza al sentir leyéndose así mismo. Nuestras acciones cual cintas de cine, pasan una a una como diciéndonos ése eres tú. Así te tratan y así tratas. Conoce tus flaquezas y alégrate de tus grandezas. Llora desconsoladamente tus errores. Muéstrate magnánimo de tus fortalezas. Sonríe ante la adversidad pero no podrás hacerlo si es que no conoces quien eres.

Pero, había mencionado “hábil conductor” y ése es el autor de este libro “LLENANDO EL VACÍO”, el médico Dante Cabos Yépez, quien hábilmente va desgajando lo más recóndito de nuestro ser, buscando dolencias que no sangran y huesos que no se quiebran pero que entorpecen la tranquilidad del espíritu aprisionando al hombre en tenebrosas celdas invisibles cuyas rejas son más fuerte que el acero que tratan de convertirlo en un ser inservible y nefasto.

El distinguido autor de esta obra no contento con ser médico de enfermedades físicas se lanzó a sanar las enfermedades mentales que azotan al hombre; y bien que lo logró. ¡Que difícil es comprender al hombre flagelado por la neurosis! ¡Qué difícil es calmar las tristezas del alma! Pero, ¡que hermoso es arrancarle a la soledad la presa que estaba devorando!... eso sólo lo puede lograr un hombre que comprende a otro hombre… ¡he allí la magnanimidad que contiene las páginas de este libro!

El médico – autor, Dante Cabos Yépez nos demuestra en este libro hasta donde puede ser capaz un hombre vehemente de saber. No contento con graduarse de siquiatra siguió hurgando para conseguir remedios para el alma enferma. Estudio la Sicoterapia Gestalt y encontró en ella la ayuda que necesitaba. Con esa terapia lleva alivio al paciente que atiende. Con esa terapia logra romper las invisibles barreras que distancian al hombre de su mundo real. Le enseñó a decir SÏ y a decir NO cuando la debilidad ha capturado aquello que no podemos ver con los ojos físicos pero sí con los ojos del alma. El médico escritor, Cabos Yépez, a través de aquella terapia, devuelve la felicidad a muchos que creyeron haberla perdido para siempre.

Esa intimidad para con sus pacientes le llevaron a convertirse quiérase o no en un poeta en potencia. Pacientemente fue anotando sus experiencias para descubrirlas hoy en latentes sentencias que aceran el espíritu. Así escribió las reflexiones como:
“Tus temores son fantasmas creados por tu fantasía que ahora lo vivencias como una realidad”
“La cólera que sientes por tus resentimientos al no ser expresados van a enfermar tu cuerpo”
“La desdicha que hay en ti no la soluciones culpando a los que te criaron, es necesario que te responsabilices de ella y determines tu cambio”.

Dante Cabos Yépez no sólo lucha contra lo invisible, sino, trata también de recuperar al hombre atrapado por las drogas. El hombre en su camino decadente se inciviliza y es la droga el refugio seguro de sus debilidades. A ese refugio se dirige nuestro escritor para sustraer al ser encadenado por el mal.

Este libro es una joya que ennoblece el espíritu. Nos da quietud. Su lectura es amena y regocijante. Transmite vitalidad, fuerza, ganas de vivir. Cada renglón es un pedazo de espejo viviente porque está escrito por el valor de las vivencias que han crispado muchas veces la diáfana sinceridad de su autor.

Y digo que le han crispado porque a su fina atención, a su atento escuchar, a la reciedumbre de su mirada escrutadora por la confesión del paciente enfermo, a fin de devolverle a la tranquilidad, recurre a las dulces melodías que trae la música y así eleva el espíritu enfermo, le disminuye sus quebrantos y lo reintegra a la sociedad. Es que Cabos Yépez ha encontrado en la Bio Danza el remedio seguro contra las dolencias del alma.

Quien logre tener entre manos esta sabroso manjar médico - literario que lleva por nombre “LLENANDO EL VACÍO” escrito por Dante Cabos Yépez, sanará su espíritu, se robustecerán las ganas de triunfar y encontrará que la vida, nuestra vida, de pronto, va llenado sus vacíos por obra y gracia de esta lectura encerrada en las edificantes páginas que nos regala este conspicuo escritor.

César Adolfo Alva Lescano

Nacido en Cascas, el 12 de octubre de 1918. Es considerado como otro de los pioneros de las letras liberteñas. Ya en 1948 se le ve desempeñando como auxiliar de Práctica Profesional en la especialidad de Castellano y Literatura de la Universidad de Trujillo cargo de lo desempeña hasta el 1° de julio de 1959 en el que se le nombra como Profesor del curso de Castellano de la sección preparatoria a Estudios Superiores de la misma Universidad. En 1960 se le nombra como profesor de Castellano Teórico y Práctico hasta que cesa en la Docencia Universitaria en 1983 pasando a servir en la Universidad Antenor Orrego de Trujillo, desde su Fundación.

Su labor la ha desplegado tanto en la actividad educativa como en la cultural y social. Es Doctor en Educación y fue Primer Presidente de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas del Perú, Filial Trujillo. También ha sido profesor y luego Director del Colegio Nacional San Juan de Trujillo.

Como escritor, sacó a luz su primera obra en verso titulada “Romancero” (1944) donde él mismo dice que con demasiada demora se propuso publicar los versos que contiene el libro, versos que estuvieron silenciados y guardados en el relicario de los recuerdos.

Alva Lescano, siempre se le reconoció su valía en el campo de las letras. Allí destacó nítidamente pero no logró publicar algo propio, algo que le diera partida de nacimiento en este espinoso y bello campo. Hasta que se animó y es así como nos regaló su primer libro “Romancero” llamado así por usar en los versos la métrica octasílaba en su estructura formal con variantes contextuales, que es una de las características de los amantes de la poesía que descubrieron la manera de inmortalizar sus sentimientos. Es uno de los pocos escritores que han dado a su poesía la métrica tan dejada de lado para dar paso al verso libre, sin embargo, Alva Lescano, nos interioriza con sus creaciones a un mundo lleno de confesiones humanas.

Su amistad con otros vates como Horacio Alva Herrera, Wilfredo Torres Ortega, Carlos Humberto Berríos y muchos más, le incitan recordarlos con suprema generosidad. Los romances dedicados para ellos, amén de su Romance de la Muerte y el otro Romance de la Pena, elevan a Alva en el pináculo de la admiración. En ellos hay belleza, cultura, afecto. Alva se descubre ante sus amigos, ante la muerte, ante el dolor; y tomando de todo el libro sólo algunos poemas, sentimos que su creación se torna cariñosa, apegada, veraz y canta en estos poemas romances elevados, sobrehumanos mostrándose como un excelente innovador.

Anotamos el Romance “Saudade” de la Pág. 45 de su libro “Romancero”.

SAUDADE
(A Wilfredo Torres O.)

Siete gaviotas volaban
sobre el altar de la pena
siete lágrimas vertidas
sobre el camino sin vuelta.
Manifestando tormento
las gaviotas voladoras
al verse tristes y solas.
Con su vuelo, su lenguaje
pronunciado sobre el tiempo,
destilaban su dolor
descendido de los cielos.
Las siete gaviotas fueron
mensajeras de la pena,
de otras tantas que en el mar
lloraban sobre la ofrenda.
Te fuiste caro poeta
entre brumas y entre penas,
de siete gaviotas tristes que escribieron siete letras.
Las edades junto al tiempo,
repitiéndose en los años,
guardarán la oscura pena
de las gaviotas en vuelo.

Como podemos leer, Alva Lescano en el Romance anotado con suma pulcritud canta al amigo ido. Las gaviotas siguen dando vuelta en nuestra cabeza y mucho más la ternura engarzada en cada verso nos hacen comprender la majestad de su creador. Y qué decir de ese otro Romance titulado los dos indiecitos (Pág. 46) allí asoma un Alva extremadamente tierno. Nos describe con suma fácilmente la silueta de los indiecitosa quienes los vemos esconderse en las sombras de la tarde cargados de pena y dolor, mientras la oración hacia el Todopoderoso claman protección por tanto sufrimiento. Alva comprendiendo los avatares de los niños indios, se sumerge en su romance para culminar diciendo que éstos, taciturnos y olvidados, gimen canciones desgarradoras al no ser comprendida su aflicción.

En este 2007, César Adolfo Alva Lescano es Presidente del Instituto de Estudios Vallejianos y se apresta en lanzar una nueva edición de de su libro “Leyendas de Trujillo y alrededores”.

JULIO GALARRETA GONZALES

Escribe: Blasco Bazán Vera


Julio Galarreta Gonzáles, nacidoen Huamachuco el 28 de setiembre de 1918. Este mágico e inteligente escritor es otro ilustre de los tantos torpemente olvidados o postergados por motivos fáciles de comprender: La desidia cultural.

La vida de Galarreta, está matizada de heroísmo, paciencia y mucha capacidad intelectual. Heroísmo, porque, el simple hecho de combinar su entrega a las letras paralela a la comprensión de los problemas sociales, le significó: Postergación, cárcel., paciencia; acciones que hacen de su vida una diáfana biografía donde puede observarse la calidad humana que ella encierra y la lúcida capacidad intelectual que vertió en sendos y jugosos libros que en verdad, son admirados por la acuciosidad con que están escritos.

Galarreta Gonzáles está considerado como uno de los más profundos estudiosos sobre don Abelardo Gamarra Rondo “El Tunante” a quien le dedicó, no uno, sino muchos estudios sobre su coterráneo.

Galarreta, mostró desde su juventud apego a la justicia. Comenzó a estudiar la secundaria en 1934 finalizándola en 1938 pero ya en 1937 fue expulsado de las aulas del Colegio San Juan al haber encabezado una sonada huelga estudiantil. Ese mismo año comenzó a publicar sus primeros poemas en los diarios “La Nación” y “La Industria” de Trujillo. En 1939 por sus ideales políticos como militante del Partido Aprista Peruano es confinado a la tenebrosa isla de castigo El Frontón, donde sus partidarios le encargaron la Secretaría de Cultura de ese Partido.

En 1940 ingresó a la Universidad de Trujillo donde luego deja de estudiar hasta 1946 por motivo de sus avatares políticos que lo mantuvieron durante tres episódicos años en las prisiones del Sexto, El Frontón y la Cárcel Central.

En 1947 reinicia sus estudios en la Facultad de Letras de la UNT a la vez que colabora con los diarios “Chan Chan” de Trujillo y “La Tribuna” de Lima. En 1951 aparece su primer libro “El Perú en Abelardo Gamarra” lo que le vale ser nuevamente llevado a prisión por considerarse al libro un elemento de propaganda aprista.

En 1959 sale a luz su segundo libro “Pasión y Rumbo de la Juventud”, libro polémico que trata de alumbrar a la juventud. Viaja a Venezuela donde los diarios “La Antorcha” y “Ventana Literaria” son los depositarios de sus inquietudes periodísticas. Vuelto al Perú en 1961 después de haber visitado Panamá, Colombia y Paraguay, edita su otro libro “Perú: Cultura y Educación” de corte eminentemente pedagógico.

En 1965 siendo Profesor de la Universidad “Federico Villarreal” de Lima publica “Símbolos Humanos en la Literatura”. Un año después edita su libro “Estancias del Tiempo”. Como Doctor en Educación en la Universidad de San Marcos en 1973 publica otro libro llamado “Abelardo Gamarra en la Crítica Literaria” y allí no más, en 1974, saca a luz dos libros más: “Abelardo Gamarra: Ecuador Peruano” y “Homenaje a Abelardo Gamarra”. La Dirección Universitaria de Investigación de la Universidad Federico Villarreal le publica su trabajo de antología llamado “Abelardo Gamarra Pensamiento Pedagógico”, ese mismo año hace un estudio sobre la Poesía y la Mujer lo que le lleva a publicar el enjundioso ensayo “Poesía Femenina en la Universidad Federico Villarreal”.

Galarreta Gonzáles fue conocido por su facilidad de palabra y por los juiciosos discursos que supo verter en cuanta ocasión se le presentó; por eso, los “Cuadernos Ari Kanan”, de Lima, le publicó sus discursos bajo el epígrafe de “Peregrinaje de la Palabra”. En 1977 la Universidad Federico Villarreal le ha publicado un ensayo titulado “Alcides Spelucín: Hombre y Poeta”.

Hombres de letras como Jorge Basadre, Francisco Mostajo, Luis Alberto Sánchez, Abraham Arias Larreta, Jorge Bacacorzo se han pronunciado sobre las obras de Galarreta Gonzáles. Francisco Mostajo sobre el libro “El Perú en Abelardo Gamarra” dice: “...felizmente, un joven, Julio Galarreta Gonzáles, ha levantado su loor, cristalizándose con su libro; y Jorge Bacacorzo, dice sobre el mismo libro: “...germen de esta clase de obras es “El Perú en Abelardo Gamarra” Galarreta tiene en él la valentía de enfrentarse a clanes y jerarcas, a literatos oficialistas o serviles, a sus propios catedráticos así como a políticos famosos, muchos de ellos pertenecientes a su misma ideología”.

Antenor Samaniego sobre el libro “Peregrinaje de la Palabra” afirma: “Julio Galarreta es, entre los ensayistas peruanos contemporáneos (generación 95), el que ha calado más agudamente en la conciencia crítica. Le singulariza una prosa perfectamente tallada. Herencia tal vez del modernismo: solidez conceptual, jalones de erudición humanística, fértil imaginación creadora, plasticidad y enervación metafórica en las cláusulas...”

Claudio Saya y José Cánepa, investigadores de la literatura en el Perú, editaron en 1977 un folleto titulado “Literatura Viviente” donde afirman que Julio Galarreta Gonzáles es un escritor, ensayista y profesor universitario y que el propósito que los animó al dar a conocer facetas desconocidas de Galarreta, lo hacen porque muchos valores son postergados y que su fin es colocarlos en el sentido de justicia que se merecen.

Julio Galarreta Gonzáles, insigne huamachuquino, falleció en Lima el año 1998.

WILFREDO TORRES ORTEGA

Escribe: Blasco Bazán Vera

Wilfredo Torres Ortega, nació en Trujillo el 5 de abril de 1920. Fueron sus padres don Julio Torres Plascencia y doña Zenaida Ortega Sobenes. Era el mayor de 5 hermanos: Antonio, Jorge, Gustavo y Raúl. Sus estudios primarios los realizó entre el Puerto de Salaverry y el de Pacasmayo, los secundarios en el Instituto Moderno de Trujillo. Ingresó a esta Universidad trujillana en 1939 y se graduó de abogado en 1946.

Casado con Yolanda Mendoza Gálvez de donde nacen: Glauco, Hugo y Mario, este último heredó la vena literaria del padre.

Torres Ortega tuvo destacada actuación en cuanta institución participó. Fue decano del Colegio de Abogados de La Libertad, Presidente de la Asociación de Docentes de la UNT, Director del Programa de Derecho y Ciencias Políticas y logró viajar a Chile, Argentina y Uruguay llevando siempre la brillantez de sus actos. Como poeta, se adjudicó, en 1963, el premio Poesía que convocó el diario “La Nación” de Trujillo; ya en 1940, l943 y 1945 obtuvo los primeros premios de poesía en los Juegos Florales Universitarios y en 1949 ganó el primer premio a los juegos “Florales del Norte”.

La amistad, fue el principal don que prodigó Torres, por eso, el día de su desaparición terrenal, dejó un hondo vacío difícil de llenar. Con los poetas Carlos Humbeto Berríos, Horacio Alva Herrera, Marco Antonio Corcuera Díaz, selló una inquebrantable amistad por lo que en el inexorable momento de cumplir, Wilfredo, su voto terrenal, aquellos también perdieron algo de su existencia. Algo de lo que tuvieron todos ellos en común: Dar cada uno un poco de sí para no sentirse uno más que el otro.

Wilfredo Torres Ortega fue el censor de esta mancomunada amistad.

Su niñez, refrescada por la brisa marina de los puertos de Salaverry y Pacasmayo le hizo arrancar bellos versos de canto al mar y sus especies. En él depositó sus penas, sus alegrías y en él vio la grandeza de la creación divina. El mar, cual sensitivo ser, le impuso a que su calidad poética aflore con dimensión de ternura. Veamos:

MARINERO
Cien olas botan las sienes
Del marinero de sal.
El viento se arremolina
Con sus puños de titán.
Dibújese el torso nube
Que se cansó de volar.
Tatuados brazos trabajan
La violenta inmensidad,
Tiene en los ojos abiertos,
Luz para el mundo llevar
Una rosa de los vientos
El corazón de cristal.
Hasta que venga la muerte
Silbando mares de paz,
Cien olas baten los vientos
Del marinero de sal.

Fue codirector de “Cuadernos Trimestrales” que fundara conjuntamente con Marco Antonio Corcuera, Horacio Alva Herrera. y Carlos Humberto Berríos.

Casualmente, con motivo de su muerte ocurrida el 4 de agosto de 1972 esta revista le dedicó la edición N° 47 bajo el título “El Mar y sus Palabras” retomando el mismo nombre con que apareció “Cuadernos Trimestrales de Poesía” allá por el año de 1951.

La Revista “NORTE” que es el vocero del Instituto de Estudios Vallejianos, que ahora dirige el escritor y docente Adolfo Alva Lescano, acertadamente en 1996, el N° 3, publica para nuestro sentir un título llamado “Cuatro Sonetos” en la Pág. 116 donde podemos observar lo que escribe Wilfredo Torres Ortega, Horacio Alva Herrera, Carlos Humberto Berríos, Marco Antonio Corcuera Díaz y se menciona a Héctor Centurión Vallejo, todos ellos integrantes de “Cuadernos Trimestrales de Poesía” los mismos que más tarde integraron “Las Tertulias con Vallejo” dirigidas por Germán Patrón Candela.

El escritor Andrés Aguirre Lynch, por encargo de la esposa de Wilfredo Torres, doña Yolanda Mendoza Gálvez, publico el 2003, un libro que contiene toda la poesía del desparecido escritor.

CARMEN RÍOS DE SÁNCHEZ


Escribe: Blasco Bazán Vera

Carmen Ríos de Sánchez, nacida en Loreto en 1920 pero radicada en Trujillo desde estudiante de secundaria. Se puede decir que Carmen Ríos es una de las tantas escritoras de nuestro departamento que permanecen en el anonimato. Ella es una preclara cultivadora de las letras. Ahora, los 87 años de vida, podemos notarla lúcida, bonachona y desempeñando con ímpetu de cultura. admirable.

Esta escritora gran amiga de Teresa Guerra García de Rodríguez Nache y de Elia Álvarez del Villar, ha incursionado en el mundo de las letras escribiendo ensayos, teatro, cuentos, historietas, libros de recetas de cocina y repostería.

Fascinante es dar lectura a “Timoteo Selva” donde hay relatos reales de nuestra selva y sus insondables secretos. La calidad de su pluma nos lleva a enfrascarnos en bellas vivencias que Carmen narra con sólida fruición. Aquí en Trujillo, podríamos decir, tenemos a una escritora que relata los hechos de nuestra selva y nos alcanza como el buen mensajero su pan de sabiduría. Qué lozanía en sus relatos. Los niños y adultos disfrutamos de ellos con existencial vehemencia. Carmen Ríos es una escritora que nos endulza con sus cuentos. Los niños al escucharlos se compenetran ante el vívido relato. Hasta el momento ha escrito siete fascículos de donde resaltamos a “El Gusanito y el Frejolito Dormilón”, “La Avispa Pendenciera”, “Mi Corazoncito”, “El Canario Cautivo”, “La Perla Vanidosa” pertenecientes al primer fascículo, en el segundo rescatamos a “Los Patitos en el Día de la Madre”, “Zapatitos Llorones”, “El Piojo y la Hormiga”, “Ilusiones de una Gallinacita”, en el tercer fascículo anotamos a: “Angelitos del Saber”, “El Organito Silvestre”, “Pececito Dorado” y “El Niño Jesús de Huanuco”, en el cuarto fascículo anotamos: “La Muñequita Perdida”, “Fushico el Haragán”, “El Payasito Rufufú”, “El Camaroncito Perezoso”, “Los Sapitos Milly y Mully”, del quinto fascículo: “Los Pollitos de la Gallina Francolina”, “Pedacito de Cielo”, “La Mariposa Plateada”, “Los Conejos Negros”, del sexto fascículo: “El Zorro Disfrazado de Maíz”, “El Grillito Salín”, “La Cangurita Dormilona”, “Vanidades de Chacho y Chachi” y “Libros Viejos”. Del séptimo fascículo resaltamos a: “La Niña y la Boa”, “El Pollito y el Alacrán”, “Trabaja Viejo Trabaja”, “La Gallina Verde” y “Fruta que Nunca Madura”.

Los títulos de cada fascículo son sugerentes y amenos porque cada uno va dirigido a modelar el alma del niño. Carmen Ríos como buena educadora, desea una juventud fuerte y audaz. Sin temores. Decidida. Siempre solvente y cuajada de principios morales. Sus fascículos son, cada uno de ellos, un pequeño evangelio de formación espiritual. Cada uno termina en un consejo. Si bien se dice que el estilo es el hombre, en los libros de Carmen Ríos de Sánchez notamos que cada uno es un cúmulo de salterios que aceran la voluntad del niño preparándolo para la vida.

Gran amiga de Mario Vargas Llosa a quien le ha brindado el apoyo literario cuantas veces el consagrado escritor se lo ha solicitado. Leer los libros de la Ríos es llenarse de plácemes. Nada tenemos que envidiar a los relatos de “Sangama” o “Yacumama” porque basta leer su libro “Timoteo Selva” donde el principal personaje “Timoteo” es tratado con tanta ternura que nos hace vislumbrar estar frente a una escritora que llega al lector con prístina intensidad. Si muchos de nuestros escritores cantan a la puna, los andes, sus cerros y cuanto ellos contienen y nos hacen añorar la helada serranía de nuestra región. Carmen Ríos nos apacigua aquella frialdad con los relatos tropicales de nuestra selva y nos entibia para hacernos pasar sigilosamente y con nata lucidez a bañarnos del suave remanso que nos brinda una lectura. Todos estos libros de Carmen Ríos han sido editados aquí en Trujillo. Jamás dejó de lado las riveras de sus ríos caudalosos de su lugar natal. Vinieron con ella y volvieron a formar torrente en estas tierras liberteñas.