martes, 30 de octubre de 2007

Julio Chinchayán Rázuri

Escribe:Blasco Bazán Vera

Nuestro escritor nació en el distrito de Pacasmayo, Provincia De Pacasmayo, La Libertad, Perú, el 29 de julio de 1929. Fueron sus padres don Ernesto Chinchayán Huamán y doña Angélica Rázuri Esteves.

Chinchayán, hizo sus estudios primarios en su tierra natal y sus secundarios en San Pedro de Lloc. Tuvo estudios universitarios en Trujillo en la Facultad de Odontología, carrera que no concluyó para dedicarse como empleado y llegar más tarde a ser honorable funcionario en el Banco Agropecuario en Pacasmayo y luego graduarse de Abogado.

Su eterna inquietud lo ha hecho ser partícipe directo en la fundación de muchas instituciones culturales en su pueblo, tales como el Club Deportivo Cultural “Sport Rayo” y la “Asociación Cultural José Carlos Mariátegui”.

El 25 de agosto de 1969 editó su primer libro titulado “ABISMOS Y ESPERANZAS”, donde él mismo anota que “Los sentimientos escritos en verso, son la expresión de momentos de tristeza y alegría, de ansias, inquietudes que en momentos de la vida nos dicta el corazón.

No hay mejor poesía, que la que sale de lo más hondo de nuestros ser; lo que sentimos y sufrimos en carne propia y lo dejamos estampado como manifestación del espíritu. Todos somos los poetas de nuestra vida, algunos los grabamos en un libro, otros, egoístas, quizá la conservamos en los cofres eternos de nuestro interior”.

Estas cuantas palabras a manera de autoprólogo, casi de un tono etéreo y espiritual, nos hace avizorar a un poeta cuya poesía está nutrida de un lenguaje propio y decisivo.

Su prologuista, el escritor sampedrano Luís Cabos Yépez, afirma de Chinchayán que ha leído con espíritu reflexivo el manojo de versos que le alcanzó Julio Chinchayán Rázuri y tras escudriñar en cada uno de ellos, ha ido, Cabos, compenetrándose de un sentimiento de amor que va “in crescendo” desde el poema inicial hasta el último.”

Esta nota prologal que alcanza Cabos al autor de “ABISMOS Y ESPERANZAS” tiene mucho de cierto. Quien leyera el libro a través de sus sesenta y seis páginas va a coincidir con esta afirmación de “in crescendo”. . Veamos el poema titulado:

GOZAR Y SUFRIR

Las luciérnagas del alma/dan chispazos de alegría/sonríen ante la dicha/ante el amor se redimen.//Y cuando impera la tristeza/sus alas laten pesadas/su tenue luz se dormita/se abrigan en el dolor.

Esta es la manera típica de escribir de Julio. Se sublima y embelesa de tal forma, que nos lleva de la mano a lo metafísico, a lo eterno, con sus versos salpicados de ternura; y más tierno se vuelve aún, cuando simula la pérdida temprana de su madre.

En otros versos, canta a la naturaleza con cierta curiosidad, empleando diminutivos como: “miradita”, “saltitos”, “blanquita”; que por supuesto no demuestra la carencia del lenguaje poético sino la delicadeza con que tiñe sus versos empapándolos con una ternura de expresión admirable como lo demuestra en el fragmento del poema “NOCHE DE LUNA” cuando dice: …/ .../Y sabe dar miraditas/con saltitos centegueantes/alumbrando la fortuna/de los bravos navegantes//…/.../Cuando la luna es redonda/blanquita y escandalosa/…

Así transita la obra “ABISMOS Y ESPERANZAS” llevando en cada uno de sus versos: Matices de recuerdos, amores, reconciliaciones y juramentos. Desparramando remembranzas, rupturas amorosas y sentencias.