jueves, 5 de abril de 2007

JOSE AUGUSTO DEL SOLAR CESPEDES

Escribe: Blasco Bazán Vera

José A. Del Solar Céspedes, es un genuino escritor nacido en el Cuzco el 5 de mayo de 1932. En 1951 ingresó al Ejército Peruano y se retiró hace poco con el grado de General de División. De esa manera tenemos a un cusqueño definitivamente radicado en Trujillo al que a la rigidez del ejército lo equilibra escribiendo libros de cuentos y poemas que llegan ya a siete editados.

Con Del Solar, estamos asistiendo al parto de una de las formas más esperadas de hacer poemas que desde hacía mucho tiempo no se realizaba en el parnaso de las letras. Es decir, somos testigos de escuchar y apreciar a unos de los estilos poéticos más difíciles de cultivar porque su alumbramiento es la suma del amor con la diafanidad del espíritu. Ambos se juntan y forman una exquisita expresión de pensamiento moral, fácil de comprender pero difícil de plasmar debido a los requerimientos imprescindibles que se necesitan para producir este nacimiento. Y, ¿Cuáles son esos requerimientos?, sin duda alguna, son los “valores morales” que debe poseer su creador quien recurre a ellos, para azotar al alma y devolverle al hombre la alegría de vivir. Son versos que sacuden conciencias agrietadas y amorfas que de no estar bien aceradas están propensas a cometer los peores trastornos que denigran a la sociedad.
Sus libros titulados “Vorágine”, “Poemas cruciales”, “Delicada línea insondable”, “Fantasmas, duendes y aparecidos”, “Huracán”, “Esplendor destellar”, “Ansias y cuitas”, “Cuentos de niños”, “Cuentos que aún no terminan”, “Encuentros místicos”, “Patrióticas ansias”, “Hogareñas remembranzas”, “Paisajes y estampas” y “Amorosa miscelánea” acrecientan desde ya el número de libros y literatos de nuestra Región de La Libertad.

El estilo moralista que con sentido humano esgrime Del Solar en cada uno de sus libros, nos permite avizorar que mientras la poesía tenga cultivadores de esta talla, la dificultad por poseer valores morales, ingresará a una profunda crisis de extinción debido a que aún hay hombres que nos entregan rayos de luz que combaten la terrible oscuridad que nos flagela. Son heraldos cuyas armas no son aceros que matan sino, mensajes que traen vida y que incitan a quien los lea inclinar la cerviz como u saludo de genuina admiración.

Pero, ¿Por qué decimos esto? Porque estos libros impresionan al alma. Vitalizan cada lado oscuro de nuestra conciencia. Son arietes modificadores de nuestra conducta. Son trinos que al rescatarlos nos hacen comprender que la vida es bella porque lo humano toma sentido y nos conmueve por la tremenda fuerza moral que recibimos a través de la poesía de Del Solar.

Hoy, podemos comprender que si bien la moral es plástica y proteiforme, no es tangible ni mensurable, pero que nosotros como hombres sentimos su empuje.

Del Solar, se convierte en un soldado custodio de los valores morales porque siente que son éstos los que lo sostienen como hombre y poeta que canta al dolor y alienta la esperanza haciendo temer al poderoso y temblar al tirano. La poesía de José Augusto del Solar Céspedes, es sublime y elevada en su hermosura. Con preciso atisbo, nuestro escritor ha sabido captar todo lo que la naturaleza le ha presentado y que él, con sabia sensatez, ha ido almacenando sin temor, para luego producir pensamientos que orientan y dulcifican. A este atisbo se le unen los viajes, los amigos, la familia y por supuesto: las miserias de un mundo que avanza con las fauces bien abiertas para tragárselo a todos en el primer descuido. Pero nuestro poeta, parapetado de su escudo moral, va sembrando respuestas a los problemas que encuentra dictando cánones que enderezan las conductas.

Ni Baltasar Gracián, ni Montesquió, aún el mismo Voltaire, hacen invertir la mirada puesta de Del Solar en lo más preciado que tiene el hombre cual es: Saber vivir con dignidad. Del Solar, con sabia inteligencia, esgrime sus armas poéticas para decirle al mundo que quien no tiene un derrotero moral está destinado a ser un lastre para la sociedad.

Los versos y cuentos de nuestro poeta redimen y ennoblecen el espíritu. Nos hacen percibir que quien consigue renunciar a los honores, se siente superior porque es la independencia moral el balaustre que sostiene sus principios de vida. He allí el por qué al leerlos, nuestros nervios se moderan y nuestro espíritu recobra el sentido de la vida. Es que cuando el hombre esgrime su luz, hasta los seres que creíamos más cercanos nos abandonan. Se callan. Se silencian. Se refugian en la cómplice prudencia.

He aquí el precio de la integridad. He aquí de cómo el hombre recto se queda anonadado y sorprendido de las respuestas del mundo. Incrédulo no acepta lo que está viendo, pero esa es la condición de la sociedad que lo circunda. El silencio cómplice desconcierta aún hasta las almas más nobles. Por esto podemos desde ya afirmar que sus poemas encierran motivaciones cargados de vivencias que nos permiten comprender que quien lo escribió en un hombre digno de un marco de plenitud.

Los libros de Del Solar son un grito de esperanza. Un grito semejante al dado por un niño que recién nace. Es un grito vivo, robusto, inocente que diagrama versos cuyo autor no los ha atrincherado ni menos los ha escondido en las sombras del pernicioso egoísmo; nada de eso, paciente y seguro, ha esperado el momento preciso de sacarlos a luz con el fin de convertirlos en guardianes sublimes que suavizan los presagios amargos y hasta muchas veces insondables de nuestra humanidad. Preferir el dolor antes que el hedonismo. Inclinarse por el camino escabroso sabiendo que un hálito de misterio de un se qué, es el que lo guía. Aceptar recorrer la senda oscura seguro de que un manto de modestia lo acompaña. Rodar y rodar entre las entrañas de un callejón tenebroso donde no está ausente la traición ni el infame escupitajo. Ser agredido y perdonar el agravio. Eso es augurio de todo hombre bueno conciente de que la transformación es producto de una lucha tenaz y sin cuartel.

Podemos sentir que nos ha rodeado un rumor de soledad y tristeza. Unas pinceladas de suave misterio. Con paso amical semejante al que se da para no despertar a un niño, Del Solar, canta con sentida belleza las peripecias amorosas que se brindan los amantes en el viejo y sombrío campanario de un templo imaginado. Estos son evangelios vivientes que predican rebeldía y perfección. Triste hubiera sido que la experiencia vital de Del Solar Céspedes, haya bajado a la tumba sin ser conocida. Esta experiencia vital es la llave maravillosa que enciende los corazones.

Comencé advirtiendo que nos encontrábamos en el nacimiento de una nueva forma de hacer poesía y creo que no me he equivocado. En los libros de José Augusto del Solar sentimos mensajes que aceran el alma, ennoblecen el espíritu y predisponen al ser no mancillar la integridad que es el don más preciado que Dios ha regalado al hombre.

2 comentarios:

Negocios Internacionales dijo...

Sin dudas sentimos, toda la familia, un enorme orgullo por un hombre que siempre mantuvo y mantiene en alto lo mas valioso del ser humano, los valores.

Con cariño, su sobrino:

Lenin del Solar

ZoftWareZ dijo...

eh leido casi todos sus libros, me parece un gran escritor.